Como norma general diremos que lo mejor siempre es prevenir, y tratar de darle un uso normal a nuestro sofá, mantenerlo limpio de polvo y no someterlo a tensiones y presiones innecesarias prolongará su vida.

Protege tu sofá alejándolo de estufas y radiadores y de otras fuentes de calor. Lo ideal sería colocarlo una distancia de más de 50 cm.

Evita dejar los periódicos o revistas sobre la superficie durante demasiado tiempo. En muchos casos, como días húmedos, la tinta puede transferirse a la tela o piel.

Si se humedece el sofá hay que evitar el frotarlo excesivamente y tratar siempre que la tela o piel se ventilen naturalmente. Utiliza lo menos posible los secadores de pelo.

Debemos evitar la exposición prolongada de nuestro sofá al sol, ya que, aunque la mayoría de las telas y pieles tienen una gran resistencia, el tiempo podría producir decoloraciones.

Para limpiar la tapicería, si es de tela, hay que seguir siempre las instrucciones del fabricante. No obstante, en el caso de necesidad, puede usar productos probados en la parte no visible. No use productos abrasivos que quemarán su superficie, tampoco los moje ya que es muy difícil secarlos de forma natural y podrían llegar a perjudicar el relleno interior.

En el caso de la piel, con un paño humedecido con un poco de agua y un jabón neutro puede servir para limpiarlo, aunque necesita ser nutrida de vez en cuando con algún tipo de grasa o crema hidratante.

Si se nos cae algún líquido encima del sofá tenemos que tratar de absorberlo con un paño de algodón o una esponja y limpiarlo rápidamente con un paño sin frotar y dejar que se seque con el propio aire del ambiente.

Si la mancha es grasa, lo que mejor absorbe es la sal o polvos de talco. Una vez eliminada la mayor parte, lo ideal sería tratar el sofá con un quitamanchas en seco, pero siempre consultar las instrucciones del fabricante.

Las telas que permiten lavarse en lavadora son muy cómodas de tratar, pero la tela y las costuras de la misma sufrirán menos si las lavamos en la bañera con un detergente neutro.

Realizar el planchado de la tela a temperatura máxima de 110º C por el reverso.

Después de colocarlas en el sofá se recomienda un suave cepillado para reavivar lar textura y el color de la tela.

Si los sofás son desenfundables, y siempre observando minuciosamente las características de limpieza señaladas por el proveedor de la tapicería, una vez al año lavar las fundas.

Mantenga alejados a sus mascotas del sofá, porque la llenaran de pelo y se impregnarán con el olor característico del animal.

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